Cada cama es un mundo

Los españoles treintañeros Camy Lázaro e Iván Martín no son pareja, pero se han pasado el último mes y medio encamados. Juntos, no revueltos, y por una causa. Es que tanto ella, psicóloga y profesora de yoga, como él, ecodiseñador, adscriben al movimiento Slow que llama a bajar un par de cambios, alejarse de la vorágine cotidiana y encontrarse con uno mismo. Claro que la encamada reivindicativa no es pura y exclusivamente social; es parte de una acción comercial creada por la agencia creativa Sra. Rushmore para promocionar el nuevo producto de la firma de colchones Flex: “Wellness Bioceramics, tecnología definitiva en descanso”.

Con todo, seleccionada entre apenas seis convocados para probar el nuevo plumón, la dupla dormilona sí es profeta en su tierra. “Todo es real. No son actores. Son activistas de lo que están predicando”, aseguró Carlos Alija, director de la empresa publicitaria que, para la campaña, abrió una página web (www.40diasenlacama.com) y dispuso redes sociales para que la parejita –imposibilitada de salir al exterior– charlase con los internautas. “Lo peor fue la pérdida de libertad, restringida a este espacio”, explicó Iván, yendo de la cama al baño.

Al menos, no estuvieron solos. Cada día, alguna visita llenó las horas y, transmitida en vivo, predicó sobre viajar, vestir, educar, conducir o pensar Slow. También hubo tiempo para tratar tópicos como la maternidad o escuchar alguna musiquita en vivo que hizo del colchón su escenario. Pero nada de pogos violentos: bailaron lentos.

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