Semana Santa y Bonos

Por Felipe Blanco /PúblicoGT

Mientras todo mundo se derrite en vacaciones, quemando sus grasas al sol; mientras otras, piadosas y piadosos andan cargando las andas del Señor crucificado (aquí hasta los máximos líderes de la política  y ministros de Gobierno se visten de túnica morada, se meten cucuruchos en la cabeza y devotamente cargan la pesada anda); mientras otros más piadosos, generosos y sinceros esperan la Resurrección de Cristo como signo de que otro mundo es posible, nadie se percata de lo que ricos gordos, han craneado como nueva expoliación.

Éstos, gozando de bebidas refrescantes, rodeados de bellas mujeres con las que traicionan a su esposa (o esposo porque ahora de todo se da), a la orilla de una piscina o de una playa exclusiva y alejada del mundo, este supramundo, el que manda todo, el que se ha apropiado de la política mundial, que se siente con derecho de intervenir en donde les dé la gana para matar y destrozar vidas impunemente en “labores humanitarias”.  Éste puñado de ambiciosos, está viendo cómo exprimen más al Cristo sufriente de hoy, que no es uno físicamente sino son los millones de pobres que no alcanzan a tener ni para dar la tortilla del día a sus hijos.

¿Por qué digo esto?

Porque simplemente hoy he leído en La Jornada, algo que me indigna:

La Doctora Silvia Ribeiro[1] en su interesante artículo “REDD, la brecha lacandona y nuevas formas de despojo” comenta cómo. ha llegado a nuestro Chiapas con careta de beneficio para los “pobres indígenas” lo que ni siquiera imaginarían las personas sensatas, un proyecto:  VENDER EL AIRE DE LOS POBRES.

¿Cómo dices?.  Sí. Vender el aire de los pobres.

No están vendiendo, los países “desrrollados,” su aire contaminado y lleno de porquería que respiran diariamente debido a la contaminación de sus industrias.  No.  Ese aire no lo venden. Bueno, todavía no lo venden.  A saber, si lo harán alguna vez…  No se les ha ocurrido cómo hacerle.  En cambio el aire limpio y saludable, el que a ti y a mí nos da oxígeno cuando salimos al campo, al bosque o si tienes la oportunidad, a la selva.  Ese aire es el que venden.

Pero ¿cómo? ¿En qué bolsas lo empacan?

Lo empacan en la Bolsa de Valores de Nueva York.

Sí amiga, amigo. Los vivos han creado bonos que se pueden comprar y vender, negociar y sacar ganancias con el oxígeno.  En la Bolsa de Nueva York…

En la Cumbre de Cancún del año pasado, -que como todas las cumbres de pirrurris tienen el privilegio de gastar tu dinero y el mío que pagamos con nuestros impuestos-  y gastarlos en comida y vinos para quedar bien ante visitantes extranjeros.  En ese turismo de Convenciones que solo saca declaraciones que nunca componen nada, allí se baraja como solución las famosas REDD.

Ahora resulta el invento de las REDD por las que un país tan contaminante como puede ser Estados Unidos o Japón (ahora peor con Fukiyama) en vez de hacer algo para bajar la contaminanción de sus industrias, se han hecho la volada de comprar bonos REDD y con eso ya no tienen que confesarse de estar pecando contra el mundo.

¿Notas la trampa?  En vez de comprometerse a hacer algo positivo para que la tierra no siga cobrándonos la factura a los subhumanos que ya somos, tranquilamente “compran unos bonos REDD” y se limpian las manos ante la tragedia de la tierra porque han cumplido con sus obligaciones.

Pero…-me dirás-, ¿estás diciendo mentiras?

Lean.  Instrúyanse.  No lo digo yo, pobre arrinconado en algún pequeño rincón del mundo.  Lo dice Evo, que es una personalidad, lo dice la Doctora Ribeiro. Ya llegó a Chiapas este maravilloso invento de las REDD.  Podemos estar felices. ¿o no?

Este Chiapas, es hoy el Cristo que sufre, ya lacerado por la llagas que le están haciendo las transnacionales de la minería, que se llevan el oro y los metales (como lo hizo en un tiempo Carlos V, sus hijos y sus nietos).  Aunque gastan mucho en propaganda para decirnos que cean empleos y desarrollan a las comunidades, sabemos que lo cierto es que dejan para el país, una mísera limosna y una gran contaminación de aguas y basuras.

Pero… ya nos inquietaste y ni siquiera sabemos que son esas famosas REDD que tanto te enfuerecen.

REDD[2] (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación evitada de bosques) es un programa mundial (un inventito inteligente) supuestamente para hacer que los bosques sean protegidos a fin de que absorban con su oxigeno la emisión de gases con efecto invernadero que los países industrializados están mandando a la atmósfera.  Como no están dispuestos a gastar un dólar en disminuirlos, negocian en cambio, lo que no es suyo ni lo será nunca.  En vez de tapar el agujero donde está, compran bonos de carbono para así seguir burlando las leyes ambientales.  REDD es así un tremendo negocio para las empresas, porque siguen contaminando y por poco dinero comprar bonos para luego negociarlos en el juego de la Bolsa.

Ya ni siquiera tienen que arriesgarse, cruzar el mar, como lo hizo Colón, ni combatir con la espada y arriesgarse a que algo les pase en el terreno.  Desde lejos compran y venden el aire (oxígeno) de bosques y selvas de nuestros pueblos.

El plan completo intenta babosearse a líderes corruptos de las comunidades, supuestamente para que se vuelvan custodios de sus propios bosques mientras envían técnicos foráneos certificados para hacerles un plan de manejo, que en la práctica viene a significar que esas comunidades no pueden ya usar el bosque para sus necesidades y pierdan su autonomía sobre el territorio donde habitan.   El invento REDD, se presenta con cara atractiva, pero significa la privatización del aire de los bosques, despojando a las comunidades que los habitan, del derecho a su territorio.  Ya sucedió en Oaxaca, donde, contra la voluntad de la comunidad, el gobierno decretó su territorio como “áreas naturales protegidas o áreas prioritarias para servicios ambientales”.

¿Qué pasa en realidad para las comunidades? Este negocio por demás inmoral, desaloja a las comunidades de sus bosques, que es el sustento de sus medios tradicionales de vida.

Resultado: Emigración de pobres a EU, desplazamiento y abandono de sus tierras, más desplazados y desarraigados, sin servicios ni medios de vida, pasarán a ser peones en las plantaciones para “biocombustibles”.

¿no se te hace que es crucificar de nuevo al tantas veces crucificado?

Felices Pascuas de Resurrección.


[1] *Investigadora del Grupo ETC

[2] *Basado en REDD, la brecha lacandona y nuevas formas de despojo. Silvia Ribeiro Investigadora del Grupo ETC

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