Alfonso Bauer Paíz

Por Factor Méndez Doninelli –

Homenaje al maestro, amigo, compañero.

Su existencia: un ejemplo elocuente de compromiso social; su legado: vale la pena luchar por un mundo mejor. Poncho, revolucionario, solidario, internacionalista, vertical. Al momento de escribir esta nota, sé como muchas otras personas, que el querido maestro, amigo y correligionario Alfonso Bauer Paíz, está librando otra batalla por su vida, serios quebrantos de salud lo mantienen en una sala de cuidados intensivos del Seguro Social.

Lo conocí desde que yo era niño, Poncho frecuentaba la casa familiar, en ese entonces, él era funcionario del gobierno revolucionario; luego lo reencontré en la Universidad de San Carlos, fue mi catedrático en la Facultad de Derecho. Nos volvimos a ver en Chile en 1972, era el gobierno de la Unidad Popular y Salvador Allende. Poncho estaba allí, exilado, trabajando con el gobierno socialista. Al concretarse el golpe de Estado contra Allende en 1973, Poncho sale hacia Cuba y se incorpora al trabajo revolucionario, reside en Cuba varios años.

En 1980 un año después del triunfo de la revolución sandinista, nos encontramos en Nicaragua, Poncho estaba allí, trabajando como funcionario del Ministerio de Trabajo. A finales de esa década, Poncho se traslada a San Cristóbal Las Casas, Chiapas, México, desde donde brinda asesoría y acompañamiento a poblaciones y organizaciones de refugiados guatemaltecos, a quienes ayuda a organizar el retorno al país.

Ya en los 90’s, cuando ambos habíamos retornado del exilio, iniciamos un proceso de organización política tendiente a construir puentes de comunicación a efecto de lograr la unidad de las izquierdas en el país. En ese esfuerzo, junto con Poncho, fundamos el Grupo de Acción Popular GAP; promovimos la fundación y construcción del Frente Democrático Nueva Guatemala FDNG; este esfuerzo desapareció por el hegemonismo de algunos sectores, que incluso se opusieron tenazmente a que Poncho fuera el candidato presidencial de aquel momento. Lo demás es historia.

Empeñado en el esfuerzo por la unidad de las izquierdas, con Poncho y otros queridos camaradas, fundamos a finales de los 90’s, la Unidad de Izquierda Democrática UNID, de efímera existencia, por pugna de intereses y visiones estratégicas encontradas. Esa misma década fundamos la Comisión Nacional de Solidaridad con el pueblo cubano, mucho antes que se abrieran relaciones diplomáticas con la isla socialista. Con Poncho viajamos juntos dos veces a La Habana, una en 1994 en ocasión del 35 aniversario de la revolución socialista, la otra, participando en un encuentro latinoamericano de solidaridad con Cuba.

A Poncho le ha preocupado la dispersión de las izquierdas, siempre inquieto promoviendo unidad, cree con firmeza que la unidad y organización, hace posible ganar espacios políticos y disputar el ejercicio del poder público.

La última vez, nos encontramos con Poncho, hace más o menos un mes, en el Paraninfo Universitario, participando en un acto de repudio por el 32 aniversario de la ejecución extrajudicial del último dirigente revolucionario del siglo XX, Manuel Colom Argueta. Poncho estaba allí, le correspondió ofrecer y entregar un reconocimiento hecho a otro gran patriota y revolucionario, compañero Rafael Piedrasanta Arandi.

Ese acto me hizo recordar 1992, año en que siendo yo Director del Centro de Investigación, Estudios y Promoción de los Derechos Humanos CIEPRODH, le hicimos un homenaje a Bauer Paíz y Piedrasanta Arandi, entregándoles la Orden Ad Meritum, por su trayectoria de vida y compromiso social a favor de los sectores desposeídos, excluidos y discriminados de la Patria. Me siento honrado por su amistad, sus enseñanzas, su sabia palabra, su camaradería.

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