Alfonso Bauer Paiz, patriota profundo

Por Helmer Velásquez – Guatemala, 29 de abril de 2011

No. No se trata de ninguna salamería dedicada al Ministro del Trabajo en turno, ni hacia ninguno de sus predecesores en la historia reciente, casi todos, de ingrata o ninguna recordación. Motiva esta nota enaltecer la figura de un trabajador incansable, honesto y consecuente, un ex Ministro de Trabajo, excepcional, cuyos aportes a la jurisdicción laboral y los derechos de los trabajadores en Guatemala, están ya calcados en la historia. Fue durante la gestión democrática de Juan José Arévalo Bermejo, cuando se designó a este ilustre ciudadano encargarse de las cuestiones del trabajo, luego de largas décadas de oscurantismo y represión. Este ciudadano: Alfonso Bauer Paiz, cumplió a cabalidad y sin dobleces su servicio en favor de los trabajadores guatemaltecos.

Bauer Paiz, estuvo presente y militando durante el proceso de la Reforma Agraria del gobierno revolucionario de Árbenz Guzmán, ya desde la gerencia general del departamento de Fincas Nacionales, ya desde la Presidencia del Banco Nacional Agrario. Patriota profundo, comprometido con la defensa de los intereses y el empleo de los Trabajadores Agrarios.

Funcionario excepcional en un medio dominado por burócratas, sometidos a intereses del capital nacional e internacional.

La vida es así y tuve la enorme oportunidad de compartir silla en el equipo de Asesores de la Asamblea Consultiva de la Población Desarraigada con el Bauer Paiz. Alto honor que me otorgó la dirigencia de la Población Desarraigada, enormemente complementado, con las largas jornadas que pude convivir con la cátedra política y ética que significó el tiempo compartido con Bauer Paiz.

Y fue justamente en el ámbito de estas labores, que caminando por la Antigua Guatemala, allá por el 1996 un señor “ya entrado en años”, se acerco al histórico Alfonso Bauer Paiz, a quien detuvo, para preguntarle con asombro si era él, “Bauer el de la Revolución, el de la izquierda”, ante la respuesta afirmativa el inesperado interlocutor, no terminaba de manifestar el honor que le significaba saludar al licenciado y la alegría que le produjo que estuviera en Guatemala. La serie de elogios se cerró con la cordial invitación a degustar un venado, el cual por razones laborales, no fue aceptado.

Contó él “panza verde” que era artesano de hueso colorado, y que no podía dejar pasar la oportunidad para manifestar su respeto y admiración por el Licenciado.

Ese es Bauer Paiz, admirado ciudadano, trabajador honesto. Así a carta cabal, así es Alfonso Bauer a quien saludo, con enorme respeto y a quien, estoy seguro, la vida nos dará el honor de tenerlo para rato.

Fuente: www.albedrio.org

Te gusto, quieres compartir