Ángel González y la mafia “Marroquín”: las elecciones se ganan en los medios.

Ggabriel Woltke

Inmersos en la campaña electoral es muy difícil que alguien soporte a ver una pausa comercial completa en algún canal local. Los anuncios se alternan: Otto Pérez, luego Álvaro Colom, sigue Sinibaldi, luego Sandra, luego Baldizón. En medio de todo quizá algún anuncio de pollo que rico pollo o de margarina Mirasol. El asunto está para morirse.

Como cada cuatro años los canales de la franja abierta (3, 7, 11 y 13) empiezan a regalar pauta publicitaria a los más fuertes contendientes. Para obtenerla, de todos es sabido, los candidatos presidenciales peregrinan a México para conseguir la bendición del Señor de los Medios, Ángel González.

Manuel Baldizón que sabe que solo un pocote de suerte lo haría pasar a segunda ronda, busca ganarse el favor del Señor de los Medios promoviendo la iniciativa que reforma la ley de telecomunicaciones para que ahora que se vence la concesión de los canales televisivos ya no se le renueve el contrato a González por 15 sino por 20 años.

Joder. González ya tiene los 4 canales (aproximadamente igual cantidad controla en El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica), posee frecuencias radiofónicas, maneja los cines Circuito Alba (si encuentran coincidencias con que los canales pertenezcan al Grupo Albavisión es porque Alba se llama la esposa de González) y es casi dueño de Comunicaciones. Nuestra legislación es tan hecha a la medida de este señor, que para que le renueven el contrato basta con que él envíe una carta solicitándolo.

Con el respeto que todos se merecen, la televisión de franja abierta es una totalísima mierda. Algunos se preguntan por qué nadie va a los estadios, pues porque los narradores son tan malos que ni siquiera ganas de ver los partidos por televisión dan. Quién se fiaría de lo que dicen en Noti7 sin consultan a Otto Pérez Molina para preguntarle hasta por qué hoy está nublado, si nunca hablan mal de Arzú y hasta lo dejan, al igual que a otros políticos, que él envíe las notas hechas de sus actividades. Ni el periodismo deportivo de Área Grande se salva, nunca hablan mal ni de los rojos, ni de los cremas. Para qué enumerar otros programas del tipo “En la mira con cariño” (plataforma política del actual candidato a alcalde mixqueño).

No nos aguarda un mejor destino ver Guatevisión. ¿Quiere ver usted De Fiesta con Nelson Leal? O ¿prefiere acaso una publientrevista con Haroldo Sánchez? Esos esfuerzos tontos por hacer programas de farándula cuando todos saben que no hay más que dos o cuatro “estrellas” a las cuales pelar, ¿Y qué nos dejan? ¿En qué contribuyen con esta sociedad? Contribuyen en todo menos en lo que tenga que ver con fomentar una sociedad más pensante.

En verdad poco se puede esperar de un canal que pertenece al mismo monopolio mediático de los Marroquín, quienes manejan además Prensa Libre, La Hora, Siglo 21 y El Periódico. Vestidos de “Prensa” como quien se viste de primera comunión, culpan de las desgracias de este país por cubetas al Gobierno, por guacales a la oposición y por vasitos al sector privado. Pero son ellos, los principales orquestadores de la polarización social. Son ellos los que le perdonaron todo a la GANA y le hicieron la vida imposible a la UNE, los que alteran encuestas, los que mientras los niños se morían por la epidemia en los hospitales públicos prefirieron darle la portada durante una semana al divorcio Colom-Torres.

Cuanto mal nos han hecho estos monopolios mediáticos. Los resultados de las elecciones de septiembre no se deciden en las urnas sino en las cabinas de producción y las reuniones de consejos editoriales.

Tomado de: http://gabrielwoltke.blogspot.com/

Te gusto, quieres compartir