Sobrecalentamiento

Mario Rodríguez/PúblicoGT

Los ministros de finanzas del G20, el grupo que aglutina a los países más desarrollados en conjunto con las economías emergentes se reunieron en Washington para evaluar los peligros globales ante la crisis existente. Su pronóstico ambiguo lo dice todo, hay recuperación pero seguimos en crisis, y lo dijo el propio Dominique Strauss-Kahn presidente del FMI.

Y nos es para menos, los incrementos de los precios del petróleo y de los alimentos golpean fuerte a todos los países y amenazan con afectar la recuperación. El desempleo se ha convertido en un problema estructural y el déficit público de los países ricos genera desequilibrios globales que repercuten en el resto del mundo. Ante este panorama se repite el mismo mensaje y las mismas recetas fracasadas de antes. Los pobres deben hacer un esfuerzo, los estados deben reducir su presencia y los mercados tienen que actuar para alcanzar el equilibrio global.

Está retórica le ha funcionado muy bien. Es el mismo mensaje que daban antes de la crisis y que ahora resaltan, el ajuste es necesario para corregir el desequilibrio y pronto la economía marchará de nuevo. Así por arte de magia la crisis se supera aplicando la misma política que nos ha llevado a está situación.

La liberalización financiera y la apertura comercial, los dos pilares fundamentales de dicha política, han dado muestra de su fracaso y el mejor ejemplo es el sufrimiento que ha significado para miles de pequeños productores de alimentos y consumidores de todo el mundo. Todo en función de que un pequeño grupo de mega especuladores y grandes transnacionales obtengan los mayores réditos en su historia.

La economía neoliberal está enferma pero no se le aplica la eutanasia porqué sigue dando ganancias a los especuladores. La pregunta clave es saber que tan grande será el ajuste. Quién lo pagará, de sobra lo sabemos.

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