Hablemos, sí, de valores

por Andrés Cabanas

La campaña electoral nos “envalora”, lo cual no quiere decir que nos hace más valientes, sino que nos llena de buenas palabras e intenciones, de valores revitalizados. Nos vuelve bondadosos, honrados, confiados, serviciales, optimistas. Todos y algunas todas nos disponemos a sacar lo mejor de nosotros mismos, por el bienestar del país. Feliz Navidad y próspero año nuevo, aunque estamos en Semana Santa, a  40 grados en algunos lugares, con más salsa que villancicos en el cuerpo.

En estos tiempos dichosos muchos ciudadanos abogan por la defensa férrea de la institución familiar, con radicalidad antidivorcista: pero no se indignan por la violencia en los hogares, la muerte por desnutrición de niños, la descomposición social consecuencia de la emigración forzada, la trata sexual de respetables hijas de familia.

A algunos más que otros les ataca un patriotismo naranja y exacerbado, por mucho que su idea de patria se reduce a la patria del statu quo, mantenida con el uso de la fuerza: una moral de mano dura.

Unos cuantos plantean sacrificarse por mí, por nosotros, por ti mi bella Guatemala, sacrificios que los llevan a resignar su matrimonio y sentimientos de amor, de cariño, de lealtad personal. Casi dan ganas de decir: no lo hagan por favor, no se “inmolen” en nuestro nombre. Preferimos aguardar, como Julio Fausto Aguilera, por la Otra Patria, la construida de forma colectiva, “la que me mata/ la que me da vida con estos cantos/ ¡Que no sé si son cantos o son lloros/ porque tanto la espero y tarda tanto!”

Cual si fuera campaña, pero no lo es ni mucho menos, medio mundo reivindica valores como esencia de un nuevo proyecto, de una nueva Guatemala. El documento de la coordinadora empresarial CACIF: “2012, Nuevo principio. Visión transformadora de la realidad nacional”, nos invita a un “proceso de cambio-aprendizaje, en el cual los guatemaltecos trabajemos juntos en cuatro grandes ejes: Recuperar Valores, Jóvenes Líderes, Apuesta por la Naturaleza y Enfoque en la Paz”. El eje 1 plantea específicamente un  marco de valores basado en el papel de la familia y el individuo como ejemplo de la convivencia.

Hace algunos meses, cual si fuera campaña (pero no lo es ni mucho menos) “Yo asumo.org” definía cinco compromisos para construir una Guatemala diferente: “Puntualidad, orden, limpieza, cortesía/responsabilidad y excelencia en el trabajo”. GuateÁmala, la no campaña por excelencia,  apuesta por el cambio de actitudes como premisa para construir otra sociedad.

Abruma la presentación como absolutos de valores parciales, defendidos casuísticamente por los mismos que propugnan un tipo de organización socialmente irresponsable (excluyente, insolidaria). Lo que no dicen las campañas: ¿Quiere usted ser un limpio y puntual dueño de empresa minera rechazada por las comunidades, educado y entacuchado evasor de impuestos? Las campañas que no se dicen: Cambiemos actitudes pero también estructuras políticas, estructuras económicas, estructuras ideológicas de dominación, que en último término generan y reproducen conductas sociales negativas, pesimistas y resignadas.

Hablemos entonces de los valores olvidados: la solidaridad; la capacidad de sonrojarnos ante la miseria, de enojarnos ante la violencia y la apropiación del cuerpo de las mujeres; la disponibilidad para asombrarnos y reaccionar ante la explotación económica, ante la desigual distribución de la riqueza; los derechos colectivos frente a la libre empresa, el derecho a la protesta frente el derecho a la libre locomoción, cuando se contrapongan.

La posibilidad de movilizarnos para cambiar el mundo. El valor de la transgresión, de la rebelión, de la no resignación, porque el mundo no fue ni será siempre así, aunque el tiempo-ahora del que habló Walter Benjamín parezca englobar todo nuestro pasado y nuestro futuro.

Es decir, seamos ordenadamente solidarios, responsablemente justos, limpiamente conscientes de las injusticias y puntual, excelentemente rebelados contra todas ellas. Levantémonos todas las mañanas con una gran sonrisa, diciendo: qué día más maravilloso para empezar a cambiar este país, de los pies a la cabeza. Por supuesto, sin olvidar la institución familiar como centro: esa gran familia constituida por todos los pueblos, por todas las diversidades y diferencias existentes, por todas las identidades, por todas las personas unidas en la lucha por una Guatemala justa.

www.memorialguatemala.blogspot.com

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