Depredadores

Karina Mendoza Calderón/PúblicoGT.

La mayoría de países con régimen capitalista, ubican dos grupos sociales marcados con diferencias radicales. Dueños y trabajadores. De esto se forman las conveniencias para el progreso personal de los dueños, mientras el trabajador solo obtiene un salario en recompensa de su esfuerzo.

La explotación del ser humano por razones económicas es una situación más dentro del amplio abanico de motivos por los que se oprime a la humanidad.

A lo largo de toda la historia se ha perpetuado la dominación de una minoría privilegiada sobre una mayoría desposeída y sometida. Esto supuso la apropiación desigual de los medios de producción y de los bienes de uso, lo que dio origen a la propiedad privada y la explotación del ser humano por el mismo ser humano.

Siendo el capitalismo una fuerza conservadora, sus componentes son
acaparadores sociales que succionan, que extorsionan y humillan a los
obreros.

Acostumbrados los depredadores del proletariado a las comodidades, al lujo, al
derroche y al disfrute de todos los placeres, cometen el horrendo crimen
del despojo social, acaparando el producto del trabajo ajeno y acumulando
riquezas a fin de asegurar su propia dicha y la dicha de sus descendientes.

Cuando se tiene la idea de: ¿Cómo cambiar el mundo sin poder cambiar el poder? Se razona de una y mil maneras, y nadie lo puede determinar. No lo sabemos. Existe un grito que lleva al ser humano a pensar, si es de rabia o de esperanza.

Este régimen sólo valora al hombre como poseedora de determinada cantidad de mercancía llamada “potencial laboral”, en otras palabras, el ser humano representa para el capitalismo un mero objeto. En vez de ser valorada como una persona, como único con valor moral y espiritual, sólo cuenta el precio que cada uno tiene que depende del beneficio económico que puede sacar de él.

El mundo de los dueños es un sistema en la cual, las personas naturales, jurídicas y organizaciones se preocupan por el dinero, los pobres por la necesidad y los ricos por la ambición y “codicia insaciable”. Se valora lo material posponiendo al hombre.

Para concluir, la globalización capitalista está orientada para convertir a la sociedad mundial en siervos del capitalismo y adictos a la moneda sin respeto a la dignidad humana, sin poder hacer el mundo como una lucha sin esperanza.

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