“Agarren a esa, no la dejen ir”

La presidenta de la Organización Fraternal Negra Hondureña, Miriam Miranda, salió el lunes temprano a una manifestación pacífica de la comunidad garífuna en el paraje El Boquete, a unos 10 kilómetros de la ciudad de Tela, departamento de Atlántida. No volvió a su casa. Fue detenida y golpeada por la policía, llevada a la cárcel y acusada de sedición. Nada nuevo, moneda corriente en la Honduras dictatorial.

Miriam está herida en su estómago, por las quemaduras que le provocó una bomba de gas lacrimógeno que le lanzaron. Ayer tuvo también problemas respiratorios. Un recurso de Hábeas Corpus presentado por sus abogados y la presión de varios dirigentes sociales hizo posible que la activista fuera conducida de la cárcel de Tela al hospital Tela Integrado, de la misma ciudad, fuertemente custodiada por efectivos militares y policiales que nunca la dejaron sola. Luego fue liberada condicionalmente y la defensa de Miriam trabaja para que se le otorgue la libertad definitiva.

A las 6 de la mañana del lunes unos 150 garífunas realizaban una movilización pacífica en la zona de El Boquete contra los atropellos a su derecho a la tierra, en rechazo a la suba de precios de los productos de la canasta básica familiar y en solidaridad con el gremio magisterial, que lucha contra la privatización de la educación en el país.

Luego de 20 minutos llegó al lugar un grupo de unos 25 policías y militares, que agredieron a los manifestantes y realizaron detenciones selectivas. Otro integrante de la Organización Fraternal Negra Hondureña, Milton Casildo, también fue apresado, golpeado y afectado por los gases lacrimógenos. Al igual que Miriam, Milton fue liberado.

Radio Mundo Real pudo entrevistar este martes a la presidenta de la Organización Fraternal Negra Hondureña, ya de vuelta en su trabajo. “Estoy todavía un poco conmocionada, pero lista para seguir luchando”, empezó la charla la activista.

“Estaba muy claramente dirigida la represión hacia mi persona, porque incluso el jefe de la policía, el suboficial Sánchez, gritaba a sus subalternos ’a esa agarrenmelá, no me la dejen ir’”, contó Miriam. “Fui brutalmente golpeada, arrastrada por la carretera y sobre todo una de las bombas lacrimógenas fue dirigida hacia mi, me quemó el estómago y tuve una intoxicación bronquial”, agregó.

Miriam fue acusada de sedición y de ser “una persona de peligro para la seguridad interna del país”. A ella no le quedan dudas que la intención era dejarla presa. Dice que la salvó la presión nacional e internacional y el trabajo de los abogados del Frente Nacional de Resistencia Popular, nacido contra el golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

Por ejemplo, Amigos de la Tierra Internacional, federación ambientalista con presencia en cerca de 80 países, y que ha conocido de cerca el trabajo de Miriam en defensa de los territorios de las comunidades garífunas, reaccionó con preocupación ante el caso. Ayer integrantes del Comité Ejecutivo de la federación llamaron varias veces a la Fiscalía de Tela para manifestar su alerta.

Según denuncia Miriam, el suboficial Sánchez afirmó durante el operativo de ayer contra los manifestantes garífunas que si la policía y los militares lograban hacer caer las “cabezas” del movimiento, se caía todo su trabajo. “Eso es una clara criminalización de la protesta, de los movimientos sociales”, manifestó la activista.

Miriam reconoce que tiene miedo por su vida, porque sabe que está “en la mira de este gobierno sucesor del golpe de Estado”. Además, la libertad condicional que se le ha otorgado implica que puede ser detenida nuevamente en cualquier momento.

La presidenta de la Organización Fraternal Negra Hondureña considera que la represión en el país nunca había sido tan brutal como en el presente, y afirmó que las comunidades garífunas nunca se habían sentido tan reprimidas como ayer. “Están usando las bombas lacrimógenas no solo para dispersar, sino como un arma contra la gente en resistencia y movilizándose. Las bombas lacrimógenas matan, ya lo hemos comprobado en las movilizaciones en Tegucigalpa” (capital del país), aseguró. Esa ciudad está totalmente sitiada por militares y policías, según denuncia Miriam.

De todas formas, la activista hondureña destaca que el pueblo de su país está en resistencia y que las organizaciones y comunidades están fortaleciéndose para defender sus derechos. “A pesar de que los medios de la oligarquía de este país quieran ocultar la verdad, este es un pueblo que está en resistencia permanente. Hay miles de personas que estamos luchando por un país mejor”, consideró. “Hay una oligarquía que utiliza a Honduras como su finca privada y eso no lo vamos a permitir todos aquellos y aquellas que estamos en resistencia”, sentenció Miriam.

Foto: Facilitada desde organizaciones sociales hondureñas.

(2011) Radio Mundo Real
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