La alienación de las capas medias urbanas por los medios de comunicación

Autor: Jairo Alarcón Rodas /PúblicoGT

 Los medios de comunicación constituyen el brazo ideológico de todo sistema político, a través de estos se pretende perpetuar el mismo. En sociedades como la guatemalteca representan el mecanismo de alienación, cuyo fin consiste en implantar ideas que fortalezcan al régimen imperante y, consecuentemente, beneficien a los que ostentan el poder económico, manipulando las conciencias. Hegel hablaba de alienación como conciencia separada de la realidad. Pero, ¿qué significa ese concepto dentro del contexto al que se hace referencia? La idea es mantener a la población alejada de lo que constituyen las cosas, los procesos, las circunstancias, la realidad. Mantener engañada a la sociedad, evitar su organización,  en un sistema que favorece a unos pocos y margina a los más, es lo que pretende el capitalismo y su aparato ideológico, los medios de comunicación. Para ello en países con escasa participación política e incipiente formación crítica.

Para poder manipular las conciencias se requiere de la ignorancia, del marasmo mental, de debilidades y eso únicamente se logra en sociedades donde son ausentes los agentes críticos. En consecuencia se pone en práctica el otro brazo ideológico, la educación. ¿Pero qué tipo de educación sirve a los intereses de sistemas donde la mercancía y el precio aniquilan los valores humanos? La educación domesticadora, acrítica, donde el sujeto se convierte en receptáculo de depósitos, cuyo contendido pretende fortalecer la alienación y el consumismo. Ese es el tipo de educación que se difunde en este país y no sólo a través de la educación primaria y media, también en las universidades, no siendo la excepción la Universidad de San Carlos.   

Sin duda los medios de comunicación tienen grande influencia en las capas medias urbanas, lo que es entendible, dado que ese segmento de la población, particularmente en la sociedad guatemalteca, adolece de una actitud acrítica. Por consiguiente, son altamente vulnerables, influenciables, dirigidos  por los mensajes que los medios de comunicación difunden. De ahí que es común observar actitudes  pragmático-utilitarias. Actitudes en las cuales el sentido ético, que deben estar investidos los medios para alcanzar un fin, desaparece o es sustituido por el fin mismo. La idea de que es verdadero lo que conduce al éxito, reemplaza a la verdad conduce al éxito. Si para alcanzar un objetivo, se vulneran los derechos de los demás, no importa, si se ha conseguido lo buscado. En igual forma, se exaltan valores como: alcanzar el máximo de beneficio con el mínimo de esfuerzo.

Los medios de comunicación alienan y su interés consiste en alejar de la realidad a todos aquellos que estén dentro de su radio de influencia, que en este caso es la mayoría. Poniendo mayor interés en las capas medias urbanas, ya que pueden constituirse en grupos de presión dentro de la estructura política del país. Las capas medias urbanas en Guatemala,  constituyen un segmento importante en el cambio de la esfera ideológica. Se caracterizan por no ser dueños de medios de producción, sin embargo aspiran a poseerlos. No se sienten proletarios: obreros o campesinos, mantienen la ilusión de convertirse en élites de poder. Sus aspiraciones se sitúan dentro de una sociedad de consumo, donde lo superficial oculta lo esencial. Su alienación es tal que sin contar con capital, creen que pueden poseerlo. Siendo permeables a necesidades ficticias, representan el grupo objetivo del poder económico. Tales debilidades, son aprovechadas por los sectores hegemónicos, por las verdaderas élites de poder,  para continuar enriqueciéndose y perpetuarse en el mismo. Manteniendo con ello el control real del sistema y el dominio de la población. 

Los medios de comunicación en Guatemala, constituyen una extensión ideológica del sistema, dado que su interés no es informar, ni orientar a la opinión pública sino, simplemente constituyen un negocio, cuyo capital esencial es, en palabras de Noam Chomsky, las audiencias. Así, venden el producto que son los usuarios, los utilizan para que el sistema, a través de la publicidad y el manipuleo de conciencias, instale nuevas necesidades que se traduzca en consumo y con ello dinero, riqueza para los mismos. No son entidades autónomas sino, por lo mismo, representan los intereses del poder económico.

El caso de Sandra Torres Casanova, es un claro ejemplo de la alienación y manipuleo que ejercen los medios de comunicación sobre las capas medias urbanas en Guatemala. Fue claro que desde el inicio del gobierno de Álvaro Colom, su esposa, comenzó su ascenso a la presidencia. Eso molestó a las élites de poder, convirtiéndose, al mismo tiempo, en el caballito de batalla para que la mayoría de medios de comunicación: escritos, radiales y televisivos, se dieran a la tarea de socavar la imagen del gobierno, poniendo principal interés en la figura de Sandra Torres. Cuestionando su gestión, como la encargada de las obras sociales de la presidencia, poniendo en entre dicho, los programas que tiene a su cargo. Pero no sólo eso, denigrando su condición humana. Son innumerables los espacios donde, recurriendo a las falacias ad hominem ofensivo y circunstancial, se pretende disminuir la condición, que como persona, tiene la esposa del presidente. Se habla de ella con epítetos tales como “la Sandra”, “la mujer de Colom”, “la bruja”, “la doña” o simplemente, “la vieja”. Términos que  jamás fueron empleados con ninguna esposa del presidente a lo largo de la historia del país y todo, por sus aspiraciones presidenciales.

Todo medio de comunicación que pretenda orientar a la opinión pública, de ninguna forma puede, ni debe hacer acopio de falacias al momento de difundir una información,  mucho menos usarlos para denigrar a las personas. Al margen de la campaña anticipada que, desde el inicio de la gestión del presidente Colom, realizó la señora Sandra Torres y de las pretensiones de la UNE en perpetuarse en el poder, a través de acciones populistas, los señalamientos que se le hagan a la esposa del presidente, deben estar encaminados a argumentar con evidencias, lo lesivo, ilícito o equivocado de  los proyectos que ella dirige. Es decir, fiscalizando su gestión como funcionaria pública. En ese caso, y si las pruebas lo ameritan, los órganos correspondientes tendrán que ser los encargados de acusar,  juzgar y penalizar las deficiencias, actos de corrupción e ilícitos que se cometan dentro de toda gestión pública.

Las Escuelas Abiertas, Mi Familia Progresa, la Bolsa y Comedores Solidarios han sido programas exitosos en otros países de Latinoamérica. Programas que este gobierno ha impulsado a través de la figura de la esposa del presidente. No obstante, regalar dinero sin sentido, sin objetivo, más que para sacar ventaja de la miseria en la que vive la mayor parte de la población guatemalteca, constituye una vileza. Caso contrario sería que en ello estén incluidos aspectos de fondo, como una inversión sostenible en la educación, en la salud, en la vivienda. En fin, apostar al capital humano, no con fines electoreros, sino en función del desarrollo integral del país.

Sin duda este gobierno adolece de muchas deficiencias, lo cual se ve reflejado en las políticas de desarrollo, macroeconomía, situación ambiental, seguridad, educación y salud. Pero es también cierto que los anteriores gobiernos invirtieron poco o casi nada en solucionar la problemática social del país. Claro ejemplo de ello fue el anterior gobierno, donde la inversión social fue casi nula y los índices de corrupción, que se traducen en megaproyectos, estuvieron al orden del día, y los medios de comunicación estuvieron silenciados. Quizás el mayor mérito, si se le puede llamar así,  del gobierno de Colom, sean los espacios que ha dejado a los sectores más necesitados del país. Sin embargo, los proyectos del actual gobierno impulsan, no tienen la profundidad que permitan realmente transformar la sociedad guatemalteca en pos de la construcción de una  nación justa y equitativa. No obstante, en las zonas rurales comienzan a notarse indicios de organización que posibilitarán cambios significativos en el país.

Los medios de comunicación se encuentran en pie de guerra en contra de la imagen de la esposa del presidente, su interés es crear histeria colectiva que predisponga a la ciudadanía a rechazar su candidatura. Es fácil demostrar la presencia que la figura de Sandra Torres tiene en los medios escritos, radiales y televisivos, en la que su imagen se ve disminuida, satirizada, satanizada, etc. La figura de Sandra Torres, a pesar de ello, se ha fortalecido. Y es que en un país donde las necesidades son muchas, el regalar una Bolsa Solidaria representa agradecimiento eterno. Por otra parte, el sólo hecho de mantener incidencia en los medios constituye una ventaja para ella, al constituirse en víctima de los medios. Existe temor por su virtual candidatura y su probable ascenso a la presidencia. Quizás ello se deba a la proyección que ha tenido sobre todo, en el área rural, donde la pobreza alcanza índices alarmantes y las desigualdades visibilizan la decadencia del sistema. En un país con tantas carencias, una forma de pretender perpetuarse en el poder es regalar dinero y crear dependencia, convertirse en un gobierno paternalista.

Es así que las capas medias urbanas reproducen la imagen de Sandra Torres que los medios de comunicación quieren proyectar. De ahí que sea frecuente en los círculos urbanos que se escuche, cuando se habla sobre, la todavía esposa del presidente, con términos como: la corrupta, la fea,  la amante del comandante x, la que lleva los pantalones en la casa. Todos juicios de valor que obedecen más a una visión seudo concreta de la realidad, que a juicios de razón que esclarecen y producen conocimiento sobre la misma. En síntesis, los medios de comunicación en Guatemala, lejos están de ser orientadores de la opinión pública, su misión es alienar a la población,  son el brazo ideológico del poder político del país. Queda a las capas medias urbanas, aquellos que tienen acceso a la educación, a los privilegiados universitarios, la posibilidad de constituirse en agentes críticos, que recaban, investigan, analizan  la información y piensan antes de tomar una decisión.

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