Frustación en Los Angeles por el asesinato de un indígena guatemalteco

Jorge Macías
LatinoCalifornia

Los Angeles, CA. Mar 15. Un panel la Comisión de Policía de Los
Ángeles dijo que el policía Frank Hernández estaba “justificado” en la
muerte del inmigrante indígena guatemalteco Manuel Jaminez, el pasado
5 de septiembre. La decisión causó reacciones airadas de defensores de
los derechos de los inmigrantes, quienes con carteles protestaron en
la céntrica zona de Westlake de Los Ángeles.

“Alto a los policías asesinos”, rezaba una manta de los protestantes,
en las inmediaciones del lugar donde Jaminez fue abatido de dos tiros.
“No hay justicia. ¿Cómo pueden ser imparciales los miembros [de la
Comisión] investigando a uno de sus oficiales?” “No podemos permitir
que el LAPD asesine a ningún otro migrante de nuestra comunidad”, dijo
la Coalición de Inmigración del Sur de California, en una declaración
por escrito.

La decisión respecto al uso de fuerza letal por parte del panel de
civiles puso a la policía en alerta, ante la expectativa de probables
disturbios en la zona del Parque MacArthur, tal como sucedió por
varios días, después de la muerte de Jaminez. “Estoy decepcionado,
pero no sorprendido”, dijo el abogado Luis Carrillo “Otra vez se está
tapando y encubriendo un crimen de la policía de Los Ángeles”.

Asimismo, el presidente de la Comisión, John Mac, dijo que una
investigación independiente, por parte de la oficina de la Inspectora
General Nicole Bershon también determinó que los disparos fueron
hechos de acuerdo con las políticas del LAPD. “Estoy seguro, cuando
hablo en nombre de mis colegas de la Comisión, que la revisión del
caso ha sido exhaustiva y concluyente y no ha dejado piedra sin
remover”, dijo Mack. “Este ha sido un incidente difícil y triste sobre
todo para todos los involucrados”. La comisión aceptó un reporte
interno del LAPD, en el que se concluyó que el oficial Frank Hernández
uso apropiadamente el uso de fuerza letal en contra de Jaminez, quien
fue sepultado en su caserío natal en el municipio de Nahualá, del
Departamento de Sololá, Guatemala.

Presuntamente, Jaminez blandía una navaja punzo-cortante con la que
amenazo al agente del orden. La policía sostuvo que Jaminez, de 37
años de edad se abalanzó contra el policía, después de rehusarse a
obedecer órdenes que se le dieron en español e inglés para que tirara
el arma.

Jaminez, un indígena maya-quiche, uno de los grupos indígenas más
numerosos que radican en la zona del parque MacArthur, apenas hablaba
poco español.

Su muerte se decidió en 40 segundos de confrontación. Le sobreviven su
viuda Isabela Marroquín Tambriz, y tres hijos varones. Y, a pesar de
que varios testigos de la policía dijeron que Jaminez estaba ebrio en
el momento del incidente, “Ana”, una mujer de origen salvadoreño
contradijo en público las versiones oficiales desde el principio.

“Yo cuestiono, ¿Cómo es posible que la gente pueda dar con [lujo de]
detalles una versión que es diferente a la de la policía?”, dijo en su
momento a LatinoCalifornia, el cónsul general de ese país en Los
Ángeles, Pablo García Sáenz. Por su parte, el alcalde Antonio
Villaraigosa dijo ayer: “Esto es su trabajo, hacer una investigación
independiente y llegar a una conclusión basados en los hechos”.

Villaraigosa fue severamente criticado después que después de la
muerte de Jaminez se apresuró a calificar al policía Frank Hernández
como “un héroe”.

Posteriormente, y en medio de los días de protesta callejera, durante
una reunión comunitaria, la multitud no se cansó de gritar “asesinos,
asesinos”, a los hombres del jefe del LAPD, Charlie Beck.

La Procuraduría de Distrito del Condado de Los Ángeles también anunció
la conclusión de sus investigaciones y determinó que el oficial Frank
Hernández, con 13 años en el LAPD, actuó en legítima defensa, y,
frente a ello, decidió no presentar cargos criminales contra el
agente.

“No tenía por qué haber disparado”, criticó Carolina Quiroz. “”El
[policía Frank Hernández] debió haber pedido refuerzos”.

FRANK HERNÁNDEZ ENFRENTA OTRA DEMANDA

El policía Frank Hernández, autor de los disparos también enfrenta una
demanda legal de un hombre llamado Josh Wolf, quien ha afirmado que
Hernández usó fuerza excesiva mortal cuando Hernández le disparó en el
muslo, el 12 de diciembre de 2008, y presuntamente después, mintió
para justificar el tiroteo.

Wolf dijo al diario Los Ángeles Times que se despertó de la cama por
el sonido de los helicópteros que sobrevolaban la zona de Westlake, y
fue a su puerta a investigar. Cuando Wolf regresó porque hacía frío,
Hernández – quien se encontraba en el área de la investigación de un
incidente, corrió tras él en su casa y le disparó.

El LAPD diría más tarde que Wolf tenía un arma. Resulta que Wolf tenía
una pistola de balines en su casa, pero no tenía sus huellas
dactilares en la misma. Wolf fue detenido y acusado de asalto con un
arma mortal. Los cargos contra él fueron retirados en 2009. La
Comisión de Policía de Los Ángeles dijo que Hernández estaba fuera de
lugar esa noche, a pesar de que el tiroteo estuvo “técnicamente en la
política del LAPD. La demanda de Wolf está pendiente en el Tribunal de
Distrito de Estados Unidos.

“De ese caso no podemos comentar nada”, indicó Jenaro Batiz, portavoz
de la oficina del procurador de la ciudad de Los Ángeles, Carmen A.
Trutanich. “No podemos hacer comentarios hasta que el caso se procese
y se llegue a una conclusión”.

Fuente: http://www.latinocalifornia.com/site/content/frustracion-e-indignacion-en-la-por-dictamen-en-muerte-de-inmigrante-guatemalteco

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