Los Basic y los babys post-Cancún

El también llamado G4, o BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China) acaba de dar conocer su balance político de las negociaciones de la COP16 realizada en Cancún. Un valioso documento crítico post-Cancún, que contrasta con la conducta de esos mismos países durante las discusiones climáticas en México y sobre todo durante la clausura. Presentamos la versión no oficial al español (lo mismo que el original en inglés)

En ese documento se desliza una crítica sobre una prematura convocatoria [de la Canciller de México y la Secretaria de la CMNUCC, sin mencionarlos directamente] a reunión del Comité de Transición a realizarse en la Ciudad de México en este mes de marzo de 2011.

La importancia de la contradicción entre negociadores oficiales no puede pasarse por alto, pues no es únicamente materia de los gobiernos, sino actos políticos gubernamentales e institucionales internacionales que pueden reforzar la inercia que han tenido las dos ultimas fracasadas Cumbres Climáticas, o construir otra ruta más cercana a las demandas de los movimientos civiles.

El Grupo BASIC se creo –a instancias de China- semanas antes del frustrado fraude de la Cumbre de Copenhague (2009) para coordinar sus posiciones sobre las negociaciones sobre Cambio Climático de la ONU. Esas Economías Emergentes concientes de su poder como bloque frente al caduco G8 levantaron expectativas de que su acción podría, al menos, presionar para estabilizar la temperatura promedio del calentamiento y para hacer cumplir las obligaciones escritas en la Convención de la ONU sobre Cambio Climático.

Su declaración antes de la fracasada Cumbre de Copenhague apuntaba en ese sentido, lo mismo se registraba durante los primeros días de las negociaciones. Sin embargo, al final terminaron firmando el Entendimiento (del G8) de Copenhague. No obstante, semanas más tarde recularon y en su Declaraciones posteriores hicieron una crítica severa al procedimiento y a los resultados de la COP15, al tiempo que volvieron a reiterar sus propósitos originales de ceñirse a las obligaciones multilaterales.

Ya sabemos que en Cancún volvieron a aceptar muchas de las exigencias de los principales responsables de la crisis climática que amenaza al planeta y a la humanidad y en ese momento callaron ante la oficialización de los propósitos del Entendimiento de Copenhague, bajo el nuevo nombre de Acuerdos de Cancún. Y sin embargo, ahora vuelven a hacer declaraciones críticas y plantear exigencia de reponer el rumbo e introducir correcciones.

Una conducta que, al menos, revela la distancia entre los propósitos que les dieron origen como grupo y las dificultades políticas de llevarlas a la práctica ante el eterno problema de anteponer los intereses nacionales de cada uno por separado, aunque se lleven “entre las patas” a la mayoría de los demás países y al planeta.

Los Babys, los negociadores oficiales mexicanos y el secretariado de la CMNUCC, no se han declarado oficialmente como grupo político pero actúan en la misma sintonía -que el G8 les tararea-, desde que pelearon y ganaron responsabilidades internacionales en las negociaciones climáticas: antes, durante y post Cancún.

El ejemplo más reciente de la conducta de los Babys nos la detalla el artículo de nuestra compañera Meena Raman, de la Red del Tercer Mundo (anexamos la versión no oficial al español, y la versión original en inglés), sobre las primeras interpretaciones arbitrarias que han pretendido hacer de los cuestionables y ambiguos Acuerdos de Cancún. Esa “pieza magistral de diplomacia” como los calificaron varios “expertos” interesados, lo mismo que varios de los diplomáticos del G8.

Desde esa Secretaria de la Convención convencida (y previa activista empresarial) de las falsas soluciones de mercado, hasta los diplomáticos mexicanos, convencidos de que las mejores alianzas políticas son las que logren con sus contrapartes neoliberales de la OCDE, poco se puede esperar; pues es evidente que los Babys apuestan a continuar con su línea política, autocalificada de “éxitosa”.

No obstante, una vez asentado los polvos de la confusión y la mercadotecnia que dominaron las negociaciones en Cancún, muchos países parece que empiezan a revisar las falsas joyas que les vendieron las promesas y las zanahorias financieras.

Empieza a acabarse la amarga soledad (oficial) de una Bolivia que tuvo la entereza de alertar: ¡Ahí está el lobo!.

A.V./RMALC 04 de marzo de 2011.

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