Acerca de los sistemas universales de seguridad social

Por Jorge Luis Díaz C/ PúblicoGT

Uno de los grandes retrasos de los países subdesarrollados lo constituye el efectivo goce del derecho a la salud de las grandes mayorías de la población. De esa cuenta uno de los índices de desarrollo humano lo representa la situación de la salud de las poblaciones y es ahí en donde nuestras deficiencias como países se evidencian; por ello resulta un tanto difícil en Guatemala hablar de la necesidad de tener un sistema universal de seguridad social.

En primer lugar, se requiere tener claridad en cuanto al concepto de seguridad social, que en nuestro país ha quedado reducido al concepto de atención de la enfermedad a la que se enfrentan los trabajadores afiliados al sistema de seguridad social.

Y hay que ser muy claros: fundamentalmente se atiende la enfermedad y no la salud, mucho menos la seguridad social. Basta observar los programas del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social-IGSS-: Enfermedad, Accidentes y Atención materno Infantil, fuera de la invalidez, vejez y sobrevivencia.

En todo caso, la concepción de Seguridad Social, queda limitada a la atención del trabajador o trabajadora asociada, lo que se reduce más si se toma en cuenta que el IGSS sólo atiende a los trabajadores o trabajadoras reportados por patronos de la iniciativa privada y los del Estado o entidades descentralizadas. Con ello el concepto de Seguridad Social para el país queda limitado a la atención de la enfermedad o el retiro de los trabajadores formalmente reconocidos.

En Guatemala la Seguridad Social, es por lo tanto, un concepto demasiado reducido y bastante lejano a la Seguridad y mucho más aún a la sociedad como tal.

Si bien es cierto, es una realidad evidente para muchos países del mundo, como quedó demostrado en la primera Conferencia Mundial Sobre el desarrollo de los sistemas Universales de Seguridad Social, realizado en Brasilia, del 1º al 5 de diciembre del año recién pasado; en donde la situación de la Seguridad Social de Brasil quedó como un ejemplo muy difícil de alcanzar por diversos países, no tanto por ser un superdesarrollo médico brasileño, sino por el dramático retraso en el que se encuentra la seguridad social de América Latina y África.

Por lo mismo, de lo que se trata ahora no es de observar y conformarnos en que estamos tan mal como muchos más; sino de iniciar un proceso de reconocimiento de nuestras deficiencias y del emprendimiento de la búsqueda del cambio de esas condiciones.

Un primer paso y necesario es iniciar la discusión de las urgentes necesidades de modificar las formas de conceptualizar la seguridad social, impulsar cambios en su práctica y en el reconocimiento del derecho humano a la seguridad social.

La Seguridad Social como un derecho humano es imprescindible defenderlo en Guatemala, en primer lugar, porque en sociedades en donde las condiciones económicas y sociales determinan que el acceso a la salud está condicionado no sólo a los recursos que las personas tengan para cubrir esa necesidad, sino a la ausencia de servicios que brinda el Estado a sus miembros; ya sea por escases de recursos financieros, técnicos y de especialistas o bien, porque la visión de sociedad que implementa el Estado es discriminatoria y limitada, además de que se basa en un concepto de Seguridad Social que lo asocia a atención de enfermedad y no a brindar condiciones de vida saludable a todos sus habitantes.

La seguridad social está o debe estar vinculada a la responsabilidad de los Estados en brindar condiciones de vida saludable a sus ciudadanas y ciudadanos, atención especial al crecimiento de la niñez y la juventud, que les permita un desarrollo humano, para que puedan incorporarse como ciudadanos responsables a las actividades laborales y aportar con ello al desarrollo del país.

Por lo tanto, la seguridad social está encaminada a la búsqueda del desarrollo pleno de los seres humanos, en condiciones económicas, sociales, políticas y culturales en consonancia con su identidad nacional y su visión de futuro.

Lo contrario es negar el futuro de los jóvenes y adultos, no digamos a la niñez que debe ser el paso inicial para conformar nuevas mujeres y nuevos hombres con responsabilidad y aspiraciones humanas.

De manera que es necesario luchar por hacer efectivo el derecho a la Seguridad Social de todas y todos los humanos.

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