Tomar control de nuestro pensamientos

Por Bienstar con Sentido /especial para PublicoGT

Al hablar del estrés, hemos ido entendiendo como EL MIEDO es el factor natural desencadenante del estrés, y cómo la manera en que pensamos sobre una situación determinada o un suceso -aún cuando no implique peligro- desencadenará TEMOR, poniendo en acción una serie de mecanismos internos que nos preparan para “atacar, defendernos o huir”.

Aquí es necesario comprender que EL MIEDO es una emoción natural que se genera ante una situación de peligro real, mientras que EL TEMOR, es el miedo infundado por nuestra percepción ante una situación que subjetivamente consideramos amenazante, sin que necesariamente lo sea o esté sucediendo.

Es por ello, que Los pensamientos desde donde enfocamos los acontecimientos que se nos presentan a diario, serán determinantes para sentirnos tensos y estresados o por el contrario, tranquilos y serenos.  Si bien, existen situaciones que escapan al control de nosotros mismos, algo sobre lo que somos totalmente responsables, es la forma en que pensamos, reaccionamos y actuamos sobre una situación dada.

Cuando pensamos que una situación es amenazante y sentimos temor, lo que pensemos será el origen de la forma en que reaccionemos y actuaremos sobre una situación determinada.

Una manera muy sencilla de identificar que estamos experimentando TEMOR, es cuando sentimos ansiedad, tensión y preocupación sobre una situación dada, presente o futura.  Por lo general, nuestros temores son infundados y provocados por los pensamientos que tenemos sobre dicha situación, sobre nosotros mismos y sobre los demás.  Por ejemplo, es muy común que cotidianamente tengamos pensamientos, tales como:

“Y si hago o digo tal cosa… esta persona se enojará, o me dirá que….”

esto es muy común en situaciones de trabajo, amistades y pareja.  Lo que genera estos pensamientos, es el no sentirnos seguros de nosotros mismos y sentimos temor por la reacción, respuesta o actitud de los otros.

“llegaré tarde… ó no podré terminar con esto a tiempo…”. Aquí sentimos temor a fallar y no cumplir con algún compromiso asumido.

“seguramente esta persona me vio o respondió mal, porque no le agrado…”.  Esto sucede cuando sentimos temor a no agradar o complacer a los demás.

¿“y si me despiden?… ¿si no alcanzo a cubrir los pagos este mes?…¿y si está persona no me cumple?… ¿Y si me asaltan o pasa algo en este lugar…?  ¿ y qué pasara sí…? Así podemos ir acumulando un sin fin de temores sobre el futuro durante un solo día.

Podemos acumular un sin fin de temores provocados por nuestra manera de pensar, de exigirnos y exigir a los demás.  Cambiar todos estos pensamientos pesimistas y temerosos por otros, positivos, optimistas y creativos, reforzará nuestra confianza, seguridad y tranquilidad en nuestra vida diaria.

Otra manera de atormentarnos diariamente y no tener control sobre nuestros pensamientos, es el traer a nuestra mente pensamientos sobre hechos pasados. Recordar hechos pasados que nos hagan sentir culpa, vergüenza, dolor, resentimiento, enojo o frustración, puede generar un estado de estrés en nuestra vida presente y convertirnos en personas con conductas neuróticas: ansiosas, impulsivas, compulsivas, obsesivas, perfeccionistas, exigentes, intolerantes, irritables, temerosas, pesimistas o depresivas.

Si reflexionamos un poco y nos tomamos el tiempo para hacernos conscientes de la manera en que constantemente estamos pensando, sobre nosotros mismos, las situaciones y las personas con las que nos relacionamos cotidianamente, podremos empezar a tomar el control de nuestros pensamientos y nuestra mente, decidiendo conscientemente a cuales pensamientos les daremos poder y a cuales no les permitiremos acompañarnos.

Aprender a detener y “dejar ir” los pensamientos innecesarios, temerosos, negativos y dañinos, nos prepara para permanecer en el presente, en EL AQUÍ Y EL AHORA.  A desarrollar una mayor concentración, seguridad en nosotros mismos, evitarnos conflictos innecesarios y utilizar nuestra mente de manera constructiva y creativa.  Ésta es la mejor forma de encontrarle soluciones a nuestros problemas y desafíos del día de HOY, sin temores ni estrés.  Nos prepara a ser más felices y dichosos de las buenas cosas que la vida nos otorga cada día, y a ser responsables de nuestra conducta y reacciones.

Sosegar y educar nuestra mente es un arte que nos conduce a la felicidad y al disfrute de lo que somos, hacemos, tenemos y nos ofrece el día de HOY.  Nos permite disfrutar de una vida más tranquila, equilibrada y en armonía con nosotros mismos y nuestro entorno.

Una de las técnicas más antiguas y efectivas para educar a nuestra mente y mantenernos en EL PRESENTE, atentos de cada momento, elevar nuestra capacidad de concentración y tener el dominio de nuestros pensamientos, es la práctica de LA MEDITACIÓN.  De ella hablaremos en nuestro próximo artículo.

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