Los pobres ponen los muertos

Pilotos, tenderos, comerciantes, mujeres son las víctimas preferidas de los sicarios.

Por: Antonio Navas y Felix Acajabon/ Publicogt.com

El llanto desgarrador de la bebé Daniela Patricia, de dos años,  conmovió a transeúntes, vecinos, bomberos,  policías y fiscales del Ministerio Público MP cuando esta se encontraba junto al cuerpo ensangrentado de su progenitora, Wendy Sánchez, de 20 años,  quien según autoridades se dedicaba a cobrar extorsión a comerciantes en la colonia, Niño Dormido, de la zona 7 capitalina.

Wendy llevaba en sus brazos a la pequeña Dany  cuando dos individuos le interceptaron el paso en la 33 avenida y 28 calle, de la zona 7, y en repetidas ocasiones le dispararon en diferentes partes del cuerpo ocasionando que el cuerpo de la joven madre cayera al suelo protegiendo a su pequeña. El vocero de los Bomberos Voluntarios, Sergio Vásquez, declaro a los medios de información “A la bebé le perdonaron (los sicarios) la vida y la dejaron en el suelo junto a la madre”.

En la cotidianidad de la sociedad guatemalteca este tipo de historias son frecuentes, la Procuraduría General de la Nación PGN contabiliza a 14 niños que han sido rescatados de la violencia en los primeros días del 2011.

El año arrancó con crudeza, la bomba incendiaria en el autobús a Ciudad Quetzal, en donde Jorge Cac, el padre que enterró a su familia, representa para muchos el dolor y la desesperanza de vivir sin privilegios en este país.

Los números de la muerte

El Grupo de Apoyo Mutuo GAM asegura que la brutalidad y la saña con la que concluyó el año pasado ha sido heredada por este 2011. “Actualmente el terror se ha apoderado de la población en general, lo cual deja ver que la inseguridad en la que se vive es constante” afirma un informe del GAM el cual da cuenta que en los primeros 15 días de enero han sido asesinados 122 personas de las cuales: 107 son hombres, 11 mujeres y 4 niños.

El Procurador de los Derechos Humanos PDH, Sergio Morales, quien insiste en un Plan Nacional de Seguridad Integral, fundamento en el alto índice de violencia que se vive en el país. Además, demuestra su preocupación por las 16 muertes que se registran a diario lo que significa 41.5 muertes por cada 10 mil habitantes, lo cual hace que Guatemala se encuentre situado en el quinto puesto con mayor violencia homicida de América Latina, incluyendo el Caribe y el segundo lugar a nivel mundial de ataques en contra de las mujeres, esto según un estudio efectuado por la dependencia de la mujer de las Naciones Unidas, superados únicamente por El Salvador.

Ante la preocupación de las distintas organizaciones sociales sobre los elevados niveles de violencia y la pasividad de las autoridades el mandatario de la república, Álvaro Colom, reacciona argumentando que no hay razón para que se incremente la violencia en el presente año electoral tomando en cuenta el incremento de auto patrullas, elementos de la policía Nacional Civil, una mejora en el sistema de inteligencia civil y fuerzas combinadas. Ante lo cual según el presidente deben de bajar los índices de inseguridad.

Apatía ante el dolor

Ante el incremento de los niveles de violencia el periodista Juan Luis Font en su columna públicada en el Periódico plantea las siguientes interrogantes: “¿Por qué hemos dejado que esto ocurra? ¿Por qué hemos permitido que este tipo de crímenes se desarrollara hasta el punto que lo ha hecho? Por indiferencia. Esa es la respuesta. Porque las principales víctimas de este delito carecen de peso político en nuestra sociedad y porque el resto de nosotros, encabezados por los dirigentes nacionales, elegimos ignorarles o prestarles menos atención de la necesaria”.

El común denominador de los asesinados en Guatemala es gente que vive al día, en su mayoría, pilotos, empresarios del transporte colectivo, comerciantes de sectores populares y mujeres quienes por lo general han sido víctimas de extorsiones. En otras palabras el sector proletario.

A pesar de las casi seis mil muertes violentas que se contabilizo en el 2010  el sector más afectado, los pobres, carecen de organización para manifestarse ante las autoridades y demandar de estas que se cumpla con lo estipulado en la constitución en lo referente a la protección a la vida humana, así como a la integridad y la seguridad de la persona.

Mientras que en el estrato social alto se ve lo contrario y esto se observo cuando uno de los suyos en mayo de 2009 el abogado Rodrigo Rosenberg, fuera asesinado poniendo en jaque al gobierno del presidente Colom quien fuera señalado por el mismo Rosenberg, en un video post mortem, como uno de los responsables de su asesinato, aunque meses después la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala CICIG por medio de su entonces director, Carlos Castresana, mediante una investigación determinará que Rosenberg fue el autor intelectual de su propia muerte.

Ante la actitud de ambas capas sociales el sociólogo César Arrecis explica el fenómeno  como el reflejo de la concentración de la riqueza y el poder, además de como las diversas valoraciones que estos le dan a la vida, la organización social con sentido de identidad que tienen los ricos, mientras que los pobres sufren una desvalorización, esto provocado por el mismo estado de terror que afrontan día a día.

Arrecis finaliza asegurando que el Estado guatemalteco no está para asegurar la vida de la población, sino protege a quien reclama la protección del individuo.

Una luz al final de la “tumba”

Con un mensaje de esperanza  diferentes denominaciones de la fe cristiana,  junto a otras expresiones como la Musulmana, Maya y Budista manifestaron su repudio ante la ola de violencia que afecta al país, haciendo énfasis en el atentado del bus de las Rutas Quetzal.

Así como en la lucha desigual contra el crimen organizado, el narcotráfico  y la delincuencia común. También mostraron su preocupación por el debilitamiento del Ministerio de Gobernación a través de la Policía Nacional Civil PNC debido a las trasferencias de fondos a  otros  programas y dependencias estatales, por ser una año electoral, la seguridad ciudadana es crucial expusieron.

“Reaccionamos ante la coyuntura nacional, lamentablemente a lo largo de estos 10 años de encuentros ecuménicos nuestra respuesta ha sido ante la violencia en Guatemala” expreso Vitalino Similox. Los religiosos realizaron una jornada de oración a nivel nacional con la ilusión de que cese la violencia en Guatemala.

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