Bye, bye, Mister Horni

Por Mario Rodríguez /PúblicoGT

Arde Egipto y con él arde el medio oriente. Occidente mientras tanto contiene la respiración y espera un desenlace moderado, con la esperanza que no cambie nada.

Todo comenzó con una revuelta juvenil contra el desempleo y el hambre en Túnez. La revolución del Jazmín expandió su ejemplo de rebeldía a Egipto, Jordania y Yemen exigiendo libertad política, fin de la dictadura y cambio de modelo económico. Algo tan utópico de pensar hasta hace apenas unos años atrás.

Horni Mubarak el aliado estratégico de Estados Unidos en la zona,se aferra al poder, en medio de las más grandes manifestaciones de descontento que la historia de ese país ha registrado. Mubarak lleva 36 años en el poder. Su régimen es una mezcla de autoritarismo represivo en lo político y ultra neoliberal en lo económico. Un infierno para los miles de desempleados y perseguidos políticos que su régimen ha creado y que hoy se revelan motivados por el ejemplo tunecino.

El propio Barak Obama expresó públicamente su preocupación por la situación egipcia. Y no es para menos, pues Egipto constituye una pieza clave en el rompecabezas geopolítico del medio oriente, en donde Israel y el propio Estados Unidos tienen grandes intereses en juego. En si, a Estados Unidos no le importa la democracia y el derrumbe de Horni Mubarak, más que asegurar que cualquier cambio que existe en el gobierno de ese país, responda a sus intereses geoestratégicos que tiene en la zona. Por ello opera para minimizar los daños.

En fin, la historia se escribe en las calles egipcias. De una cosa se puede estar seguro, Horni Mubarak tiene los días contados. El desenlace final, es de vértigo.

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