¿Cuál es el sentido?

Javier De León /PúblicoGT

¿Cuál es el sentido de vivir en sociedad sino encontrar la forma de hacerlo acorde a los intereses de todos los seres humanos que habitamos este territorio? Y no únicamente de acuerdo a lo que algunos pocos deciden que es lo mejor para todos, cuando en realidad sólo lo es para ellos. Una vida en la que las grandes diferencias son el motivo de las desavenencias y las imposiciones violentas de forma de concebir el mundo.

¿Cuál es el sentido de reivindicar una vida digna sino el derecho que nos asiste de pensar otras formas de relacionamiento social que nos permita, con las diferencias de un país como el nuestro, a optar por lo que pensamos, en términos de satisfacer las necesidades básicas que en esta sociedad podamos tener?

¿Cuál es el sentido de indagar e interpelar la historia de nuestro país sino la aspiración de conocer cuáles son las causas profundas que explican la forma en que nos relacionamos, hablamos, pensamos y sentimos; y las instituciones que han dado sustento a una particular forma de concebir el mundo?

¿Cuál es el sentido de cuestionar todo lo que hasta ahora damos como común y normal sino para poder realizar el ejercicio de preguntarnos como hemos llegado ante la situación que prevalece, a encogernos de hombros, a guardar silencio, pensando que nada puede ser modificado? Y decidir si es posible seguir viviendo de la forma en la que hasta ahora lo hacemos, y que finalmente somos únicamente nosotros los que podemos, a partir de comprender nuestra realidad y juntos de manera organizada, cambiar las cosas o dejarlas como hasta ahora.

¿Cuál es el sentido de fragmentar e intentar explicar la realidad sino la de promover el derecho que tenemos de acceso a una información que no deforme nuestro criterio, ni nos descontextualice, atribuyendo responsabilidades de nuestros actuales problemas a cualquier cosa y menos a problemas con raíces profundas?

¿Cuál es el sentido de ejercer la capacidad de pensar sino no negarnos a aceptar lo que se da por hecho y, en consecuencia, decidir de forma critica qué es lo mejor para nosotros, alejándonos de una forma de pensar indolente, por medio de la cual no nos reconocemos como iguales en relación con los demás, acordes al momento histórico que nos ha tocado vivir?

Sin duda, el tiempo no es el mejor para acceder a una vida digna, a la justicia social y la democracia; y aunque podríamos pensar y decir que los ciclos históricos nos son adversos, nuestro propósito no es sino invitar a pensar en otros términos nuestro país: Guatemala. Y saber que existe otra forma de poder vivir, diferente a la que conocemos, que necesitamos imaginar y empezarla a vivir desde los espacios privados y consecuentemente amplificarla al espacio público.

En síntesis, el sentido de esta aspiración se sostiene sobre la idea que la información es un derecho, un derecho que permite, tanto a quien escribe como para quien recibe, establecer procesos de comunicación sin pretensiones, sin suponer que se tiene la verdad sobre lo dicho. En este sentido, intercambiar u ofrecer puntos de vista sobre un tema determinado desde diferentes perspectivas permite poner a disposición de quien recibe información que por lo general los medios comerciales de comunicación no brindan.

En una sociedad como la guatemalteca, en la que lo cotidiano nos ahoga, el ejercicio de escribir, además de permitirnos enviar un mensaje, nos mantiene alejados de ese espacio monótono que nos impone la rutina. Y de esta forma nos mantenemos alejados de la lógica que busca desvalorizar nuestra más preciada e ilimitada capacidad humana: el intelecto y, con él, la oportunidad de ser libres.

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