Hemos llegado a la saturación en Haití

Entrevista a Camille Chalmers publicada en el sitio de Secours Catholique. El director ejecutivo de la Plataforma Haitiana para la Promoción de un Desarrollo Alternativo (PAPDA) analiza los factores principales que llevaron a Haití al caos.

Por Mathilde Magnier
Secours Catholique

¿Temblores en la tierra, ciclones, cólera… los haitianos parecen oprimidos/abrumados por la mala suerte. Se podría hablar de de maldición?
“Los problemas de Haiti son bien anteriores al terremoto. La amplitud de perdidas causadas por el temblor y otras catástrofes, la epidemia de cólera que está ahí, son ante todo el resultado de una ausencia triple: la del Estado; de una política social; y de un modelo económico en Haití. Primer problema, la hiperconcentracion demográfica alrededor de la capital, Puerto Príncipe. A partir del inicio del siglo XX, bajo la influencia de los Estados Unidos (que ocupaban Haití en esa época) el territorio ha sido reorganizado alrededor de la capital. Consecuencia: familias enteras fueron forzadas al éxodo rural, sin el desarrollo de actividades económicas en la ciudad. Asimismo, con la tentativa de hacer de Haití un país de exportación, un tipo de “nueva Taiwán del Caribe”, François Duvalier ha privilegiado sobretodo al desarrollo de un sector industrial muy puntual (textil, electrónico, cuero), poco creador de empleos, en detrimento de la agricultura que todavía vive la mayor parte de la población. Es explica la tasa de desempleo tan alta en el país y ell gran índice de pobreza. El tercer punto, es el Estado haitiano, represivo y sin ninguna política social, sordo a las demandas y constantemente afable hacia la comunidad internacional durante todo el siglo XX. Los problemas de vivienda son un ejemplo . En su origen, Port-au-Prince  fue construida para albergar a 250.000 habitantes, pero antes del terremoto vivian más de 3 millones de personas vivían! Entre 2008 y 2009 cerca de 15. 000 nuevos migrantes llegaban por mes, sin ningún programa social de vivienda que les permitiera alojamiento.  Resultado: una densidad de población inimaginable, de gente que se encima en construcciones en lo alto de la ciudad. En ciertos barrios, antes del terremoto, la gente dormía en turnos dependiendo del espacio que había.”

¿Que rol a jugado la presencia internacional desde 2004?
“La llegada de la fuerza de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH) ha agravado el clima de instabilidad e inseguridad. El balance es catastrófico. Nosotros hemos visto emerger una serie de fenómenos de violencia, notoriamente los secuestros. El comercio de drogas se ha desarrollado, y al mismo tiempo el tráfico de armas y de niños. Eso sin hablar del alza de los precios que ha seguido, con un impacto sobre el costo de vida. Sobre el tema de las ONGs, ya se habían  identificado más de 3500 o 4000 antes del terremoto – a pesar de que solamente 400 son oficialmente declaradas. Sin embargo, la falta de coordinación entre ellas y el gobierno explica el fracasado de su acción. Eso sigue siendo cierto hoy en día”.

¿La elección de un nuevo gobierno puede modificar este cuadro?
“El tema de las elecciones esta todavía cargado de incertidumbre y coloca muchas cuestiones. En parte por la impopularidad del candidato del gobierno y las reacciones que se sucedieron a las fraudes masivos registrados en el primer turno de 28 de noviembre 2010, se puede esperar a una verdadera insurrección si ese candidato se impone”.

¿Como la sociedad haitiana resiste a tales crisis sucesivas?
“Nosotros hemos llegado a la saturación. En el momento presente, la población sobrevive gracias a la solidaridad, pero con la epidemia del cólera se llegó al limite de la resistencia. Los lazos sociales se han quebrado. La gente esta agotada y se ha dado cuenta que nada va cambiar. El peor es la ausencia de perspectivas. Nosotros estamos en el pie de la pared”.

¿Como salir de este momento?
“Sin voluntad política, sin plan de concertación nacional, nosotros vamos derecho a la catástrofe! Después del terremoto, en ningún momento el pueblo haitiano ha sido convocado por el gobierno a participar de la reconstrucción. Hasta al punto que el componente haitiano de la Comisión Provisoria de Reconstrucción de Haití ya no existe. Para mí, la prioridad se queda en la concertación ciudadana. De hecho, existen organizaciones en Haití que hacen con coraje un trabajo interesante a nivel local y no llegan a trasladarlo hacia algo más global. Hoy, hace falta invertir en las redes de solidariedad, pero también en las redes de protección intersectoriales (agricultura y industria), que son las creadores de empleos”.

http://www.secours-catholique.org/actualite/dossiers/haiti-un-an-apres-le-tremblement/interview-de-camille-chalmers-nous,8528.html

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