Maldita desgracia

Por Mario Rodríguez / PúblicoGT

Porqué tanta desgracia junta. ¿Porqué?

Hace un año y días, Haití se vino abajo. Y la desgracia humana floreció en aquellas partes en donde la pobreza había anidado durante muchos años. Pero el terremoto de 7.3 grados en la escala Richter, sólo vino a reafirmar su miseria. Esa herencia que dejó la familia Duvalier, primero François Duvalier -papa Doc- y luego su hijo Jean-Claude Duvalier, que gobernaron esta isla por muchos años con la complacencia de Estados Unidos.

Cuando se fueron los Duvalier, Jean-Bertrand Aristide fue víctima de primero de un golpe de Estado y luego de una intervención militar directa de Estados Unidos que lo expulsa del poder. En ese entonces Bill Clinton ordenó como presidente de ese país la acción. Hoy Ban Ki-Moon lo ha nombrado su Enviado Especial y de paso es el responsable directo de coordinar los fondos de ayuda ofrecida por la comunidad internacional para la reconstrucción. Siempre hay dos desgracias juntas.

Y por si esto fuera poco, el cólera se apoderó de la gente. Algunos por rabia contenida, otros por una enfermedad que les da exclusivamente a los pobres por las malas condiciones ambientales en que viven. Puerto Príncipe se asemeja a un campo de batalla. Destrucción total. Bombas naturales y sociales ha estallado al mismo tiempo, generando una catástrofe humanitaria, que no se resuelve por la complicidad de las instituciones de cooperación y la maldita desgracia que existe en este sistema.

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