Taxista a punto de cumplir con fatal promesa

Por Manoel Álvarez y Antonio Navas

En medio del llanto Jorge Efraín Cac Gutiérrez, de 34 años, taxista de oficio, y que por culpa del ataque a un bus que cubre la ruta de la ciudad capital hacia ciudad Quetzal con una bomba incendiaria acaecido el pasado lunes 3 de enero perdió a su esposa y a dos hijos, pero además su hijo mayor “Jorgito”, de 13 años, quedo gravemente lesionado por las llamas, el taxista prometió quitarse la vida si este fallecía.

Siete días después del sangriento ataque Jorge Efraín Cac se rehusaba a abandonar a su hijo y durante los últimos días durmió en el hospital, con la esperanza de que este se recuperara, tal esperanza fue frustrada al recibir la nefasta noticia que su pequeño había fallecido; de esa manera Jorge Enrique Cac Zacarías, de 13 años, murió el pasado domingo a las 21:30 horas en el Hospital Roosevelt.

Ante tanto sufrimiento y dolor Cac Gutiérrez vivió un momento de angustia total ya que luego de quedarse junto al cuerpo de su hijo se levantó y con un llanto inconsolable se abalanzo contra un agente de la Policía Nacional Civil PNC he intento despojarlo de su arma a para suicidarse y acabar con su tormento.

Los agentes policiales trataron de calmarlo, pero al no conseguirlo tuvieron que recurrir a la ayuda de los médicos del Hospital Roosevelt, quienes le aplicaron un sedante para lograr tranquilizarlo.

El jefe en funciones de dicho nosocomio, Homero Leony, informó que Jorge Efraín estaba más tranquilo por los efectos del medicamento, pero se encontraba bajo observación por parte de profesionales del área de psiquiatría, pues su estado era preocupante.

Nuevamente con su madre y hermanos

De esta lamentable manera Jorgito como cariñosamente llamaba  Cac Gutiérrez a su hijo, se convirtió en la octava víctima mortal del atentado, sobrevivió una semana después del trágico incidente que enlutó a otras familias. Tres adultos, dos de ellos enfermos de diabetes, permanecen en el hospital por las quemaduras de segundo grado sufridas.

El cadáver del niño fue trasladado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses INACIF, institución que entregó el cuerpo a sus familiares, posteriormente fue trasladado a la iglesia Evangelio Completo, ubicada en la zona 1 del Porvenir, Boca del Monte.

Lugar donde hace tan solo un par de días fueron velados su madre Alicia Zacarías Pérez, de 31 años;  y sus hermanos Nury Paola y Gerson Daniel, Cac Zacarías, de 3 y 11, años respectivamente, que también fueron víctimas, del atentado ontra la unidad de transporte.

Según se ha informado  Jorge Efraín Cac Gutiérrez  quien ahora tiene que llorar la perdida de su esposa y tres hijos se encuentra más tranquilo, pero con constantes alteraciones en su estado de ánimo. Mañana está previsto el sepelio del niño, en el mismo camposanto donde fueron sepultados el resto de la familia.

El hecho terrorista

El bus número 315 de la Rutas Quetzal que recorren de la ciudad capital hacia ciudad Quetzal inicia la marcha poco después de las cuatro de la tarde del 3 de enero, a bordo de este iban aproximadamente 35 pasajeros, recuerda Gladys Ordoñez, quien además tiene presente que  una mujer con mochila en el brazo aborda la unidad cuadras después de que este había iniciado su recorrido, la mochila azul la acomodo en la paquetera justo donde viajaban Alicia Zacarías Pérez y sus dos pequeños (la familia del taxista).

La mujer que luego fue identificada por las autoridades como Domènica Carrera Hernández, alías “La Paquetona”, de 20 años, solicito la parada en el instituto Federico Mora, metros más adelante, varios pasajeros le avisaron al piloto y al ayudante que la mujer que recién había descendido había olvidado su mochila ante lo cual hicieron caso omiso.

Pocos metros después en la 37 avenida y Calzada San Juan, zona 7, la mochila exploto lo que provoco momentos de pánico y desesperación en los pasajeros, tal ataque provoco la muerte de 8 personas en cuenta Jorge Enrique Cac Zacarías.

Cac Gutiérrez en el funeral de su hijo dijo a la prensa nacional que, ahora que ha perdido a su familia, ha encontrado respaldo en sus amigos y demás familiares, y ha decidido entregar su vida a Dios para que lo guíe en lo que le reste de vida.

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