En defensa propia

Por Mario Rodríguez.

Wikileaks se ha convertido en una especie de conciencia viva para la sociedad mundial, y por eso, el poder que actúa en la sombra tiene tanto temor. La persecución contra su fundador, Julian Assange, y la negativa de varias empresas para alojar, difundir y tramitar las donaciones de Wikileaks, así como las acciones dudosas de la fiscalía sueca, hacen pensar que las filtraciones conocidas, aún no desmentidas por nadie, son la punta del iceberg que hace suponer algo más aterrador que se teje sobre el manto que otorga la impunidad del poder.

Y lo peor de todo es el mensaje que deja, al criminalizar una acción que busca la transparencia. La intimidación tan feroz llega de todas las esferas políticas y del poder económico, contra un medio que ha divulgado el comportamiento de los funcionarios públicos y sus estructuras. Y como dijo Lula Da Silva, “En vez de culpar a quien ha divulgado estos documentos, deberían ser culpados los que los escribieron”.

Por ello, al margen de todo, es reconfortable ver como una parte cada vez mayor de la sociedad mundial se moviliza a favor de Wikileaks. Una movilización social y tecnológica, cuya articulación se fortalece al asumirse como defensa propia contra el poder absoluto de cualquier gobierno, y contra los desmanes de cualquier empresa por muy poderosa que está sea. La defensa de Wilileaks, es una acción ciudadana de defensa propia, contra la desfachatez de las altas esferas que hoy nos gobiernan.

Te gusto, quieres compartir