Tabúes, estereotipos y prejuicios

Por: Mario Rodriguez

Nuestra sociedad esta llena de tabúes, prejuicios y estereotipos. Según la Real Academia de la Lengua Española, el tabú es una condición tanto de las personas como de las instituciones en las que no es lícito censurar o mencionar. Dice también que el prejuicio es una acción de prejuzgar o emitir una opinión previa, por lo general desfavorable de algo que se conoce mal o no se conoce. Y del estereotipo advierte que es la imagen aceptada comúnmente por un grupo o por la sociedad en general y que tiene carácter inmutable.

Con esto en mente es necesario pasar repaso al comportamiento, algunas veces con descaro e impunidad y otras veces con insulto y agresión, que tienen ciertos grupos sociales en nuestro país sobre algunos temas, que nos afectan directamente en nuestras vidas y que por cuestiones ideológicas, políticas o económicas pasan desapercibidos, tergiversados, censurados y prohibidos de la agenda mediática y de la vida diaria de los guatemaltecos. Estos son los temas, que a mi criterio, están llenos de tabúes, estereotipos y prejuicios.

LOS ROJOS. No me refiero al equipo de Municipal, sino más bien al despectivo utilizado por la derecha para señalar a los “izquierdozos”. Según estos grupos, “los rojos” son gente que se come a los niños, nos roba nuestras propiedades y matan a la gente. La realidad dice que Guatemala hace unos años estaba entre los tres primeros países en el tema de la adopción y exportación de menores, casi al nivel de China. La propiedad de la tierra está concentrada en tal proporción que solamente el 1% de la población es propietaria del 75% de la tierra. Y en la lucha contra el comunismo, durante la guerra según el Rhemi y el Informe de la Memoria Histórica más de 200 mil personas fueron asesinadas en nombre de la luchan contra el comunismo.

EL SEXO. Existe una tradición extendida entre jóvenes y adultos en no hablar de sexo. Con el cambio en el curriculum escolar incluyendo educación sexual en los pensum de estudios, parte de la sociedad más conservadora se movilizó para frenar tan espinoso tema, incluso lograron frenar una campaña publicitaria que incentiva el uso del condón para evitar el VIH. Todo porque hablar de sexo altera el equilibrio emocional de cualquier persona, y siempre sale a relucir el recato y el pudor antes que aceptar que el acto sexual es un instinto natural propio del ser humano. Eso nos lleva, como sociedad, a que todo el mundo se mete en la cama del otro, para decir lo que es bueno y lo que es malo en materia sexual.

EL MACHISMO. Para buena parte de la sociedad guatemalteca, el machismo es un “valor” que se enseña desde el hogar y se extiende en la formación inicial. Los “valores” más extendidos son: “la mujer ideal debe ser mansa, dócil, dulce y sumisa con el hombre”. “Todas las mujeres son putas, excepto mi madre y mis hermanas”. Según una encuesta de Vox Latina, el 95% de los hombres y mujeres entrevistadas expresaron que “las mujeres son las encargadas de cuidar a los hijos, cocinar y limpiar el hogar y el hombre de trabajar”. Y hay una creencia extendida entre algunos profesores universitarios, que piensan y así lo expresan, que “las estudiantes “guapas” llegan a la Universidad a ver que consiguen o a buscar marido”.

EL ABORTO. Es un tema tan manipulable que todos los que se autodefinen como anti abortistas están a favor de la pena de muerte para los delincuentes. La contradicción infinita. En Guatemala, el aborto es prohibido, sin embargo a ojos vista de las propias autoridades, hay toda una red de clínicas y hospitales que practican por 3 mil 500 quetzales un aborto clandestino. Es tan bueno el negocio, que dichos hospitales y clínicas se dedican con exclusividad a estos procedimientos y de fachada dan consulta extrena. En las familias más conservadoras, la expresión más común es: “mejor que tenga al niño y su vergüenza, que abortar, porqué eso dios no lo perdona”.

LA RELIGIÓN. Es un tema espinoso, pero que está presente en toda conversación. Hasta en el saludo. “Hermano, bendiciones”. “Dios lo bendiga”. “Ojala dios quiera”, son parte del nuevo vocabulario de “bien” que se expresa, sin convicción muchas veces, entre jóvenes, ricos, pobres, cultos, políticos, empresarios y en entre la población en general. Y de forma abusiva se impone la creencia. Se discrimina porqué no son “cristianos” o porque no se mantienen en el “catolicismo”. La fe se ha convertido en el mejor negocio en Guatemala. Sanaciones milagrosas por un diezmo, mega capillas que emulan a centros comerciales para adoración, rituales sacros para redimir pecados, y programas que evita sufrir. Todo un circo en nombre de dios, en un país que no cumple el mandamiento fundamental del “no mataras”.

Seguiremos.

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