La justicia, no es igual para todos

Por: Mario Rodriguez

Hay una frase que se repite entre el mundillo de abogados y jueces, “la justicia es igual para todos”. Que bonito suena y que bonito seria si eso fuera una realidad. Pero en Guatemala eso está más alejado de la verdad. Basta hacer un repaso de la presencia y actuación de la Comisión Internacional contra la Impunidad CICIG en el país para darse cuenta que dicha frase es una vil hipocresía.

Más allá de ideologías,  el papel de la CICIG, debe ser asumido por las instituciones encargadas de impartir justicia. Sin embargo en lugar de asumir su función, conspiran para que todo intento por lograr justicia plena, pronta y cumplida se frustre. La captura de Carlos Vielman, ex ministro de gobernación durante el gobierno de Berger en España daba una esperanza de que no importara quién fuera el acusado, el proceso legal podría tener un camino para cumplirse. Pero todos, instituciones e individuos, conspiran para evitarlo.

La veloz Corte de Constitucionalidad anula el pedido de extradición. El Ministerio de Relaciones Exteriores retiene la evidencia. El Gobierno se lava las manos. La impunidad se ríe de nosotros. Para luego, sentencia, “la justicia es lenta, pero efectiva”, precisamente para salvaguardar a los “buenos”, lo demás ya es historia. Carlos Vielman esta libre nuevamente, jura y perjura que no ordeno la muerte de nadie, y que se presentará a los tribunales, siempre y cuando “haya garantías”, quizás pida garantías de salir libre. .

La historia de la CICIG es kafkiana. No sólo lucha contra los grupos del crimen organizado, sino también contra el propio estado y su administración de justicia. Pero en ésta historia, una cosa queda más claro que el agua. La ley no es igual para todos.

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