Benedicto XVI, primer Papa en aceptar el uso del preservativo

Por: Manoel Alvarez

El Papa Benedicto XVI acepta el uso del preservativo “en algunos casos para reducir los riesgos de contagio” del virus del sida, aunque insiste en que no es la “verdadera” manera para combatirlo, ya que es necesaria una “humanización de la sexualidad”.

Con estas declaraciones, Benedicto XVI se convierte en el primer Papa que acepta el uso de un método anticonceptivo, que hasta el momento había prohibido toda forma por el Vaticano.

Las declaraciones del Pontífice se recogen en el libro de entrevistas La luz del mundo. El Papa, la Iglesia y las señales del tiempo. Una conversación con el Santo Padre Benedicto XVI, del escritor Peter Seewald, que se publico el pasado martes 23 de noviembre.

A la pregunta: “¿No está la Iglesia católica fundamentalmente en contra de la utilización de los preservativos?”, el Sumo Pontífice responde: “en algunos casos, cuando la intención es reducir el riesgo de contagio, puede incluso ser un primer paso para abrir la vía a una sexualidad más humana, vivida de otro modo”. Benedicto XVI cita un único ejemplo para ilustrar su afirmación, el de un “hombre prostituto”.

Este cambio de posición de la Iglesia Católica es muy significativa si se toma en cuenta que las últimas dos décadas sostuvieron que el condón no era parte de la solución contra el sida, aunque en documentos oficiales del Vaticano nunca aparece el tema.

Las declaraciones del Sumo Pontífice han tenido todo tipo de reacciones y una que llama la atención es la de la Directora General de la Organización Mundial de la Salud -OMS-, Margaret Chan, quien aplaudió en Berlín la reciente justificación parcial que el papa Benedicto XVI ha hecho del uso del preservativo y la calificó de “buen comienzo”.

“Yo aplaudo esta posición. Se trata de la primera vez que el Vaticano respalda el uso de preservativos. Es una buena noticia para todos nosotros, un buen comienzo”, afirmó Chan en la rueda de prensa de presentación del informe anual de su organización.

Chan, máxima responsable de Naciones Unidas para asuntos de salud y sanidad, se sumó así a la cadena de reacciones positivas que se han producido por las declaraciones de Benedicto XVI.

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